RUMBA ETERNA SALSOTECA

S@Y

S@Y

Soy tan mujer como soy hombre

Soy Abierta y comunicativa, desaprensiva, noctámbula, indomable, bailo frenética al ritmo de Latinoamérica. Soy rumba, soy caliente, soy pasión. Vibro con la cultura afroamericana, y la danza que viene de la tierra. De NUESTRA tierra. Soy un espíritu libre que ama las diferencias y creo firmemente en la riqueza que hay en ellas. Qué bueno que somos tan distintos. Todos somos gente de color extraño, con distintas culturas, diversas sexualidades, opiniones y creencias. Quiero despertar tu curiosidad y despertarme con la tuya; a veces caigo en la locura y puedo parecer irracional , contestataria, porfiada como una amante celosa. Y bailo y te invito a bailar hasta que el cuerpo no de más, mientras todo allá afuera sigue sucediendo.

 

EQUIPO

EQUIPO MAESTRÍSTICO

Dos

Dos Mujeres

En la barra, dos mujeres, una frente a la otra. Dos vidas perdidas, en la cotidianidad, en la norma y la formalidad social… en la frustración y la tristeza… la noche, un escape, la salsa, una inspiración..

Con un cruce de miradas, y un sutil ademán, dan por consenso la similitud de sus existencias. Ambas amantes de Pizarnik, ambas entrañables de sexualidad, en la locura y el calor de la pista, existen caricias que se entregan en conciencia. Antes del cierre, salen de la mano, sin dejar propina, sin vergüenza. Un taxista desprevenido las deja pasar… caminan pegada la una a la otra por Pío Nono… “Quien no se mueve… no siente sus cadenas.

 

 

RUMBA

RUMBA ETERNA

El “ Propio”, el “Flaco”, el Víctor, siempre de rumba en tumba, de entierro en entierro, y ese septiembre de 1988 cuando quiso comprar pasaje para llegar el viernes 9 a Chile no lo consiguió, por que su pasaporte se lo entregarían ese día, y el camello esperando. Así es que se bajo en el terminal norte, con su cununo, su bailarina recién levantada al parejo de la esta y su nueva cámara VHS. Así fue como llegó a la Maestra Vida cargado de ganas de meterle mano a la recién estrenada salsoteca. La segunda noche asumió su turno de Dj, y partieron de cero haciendo ruido, en un cague de risa, finalmente rematando con TAXI de Héctor Lavóe para encontrarse con el Pedro Navaja y decirle que lo anda buscando un tal Juanito Alimaña, que lo espera en un callejón sin salida para alinearse al son de la rumba sin desviarse de la brujería. Hizo una rumba que resultó riquísima y que a la final remató en la esquina de la calle tristeza, esquina agonía que allí moriré… Y apareció la estotra y hasta le dio la firma platónica y el anillo matrimonial, claro de oro puro, que todo se quedo en polvo, tratando de inventar lo que mas le gustaba, trabajar sin trabajar.

 

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